La hija regresa a casa después de años de haberse ido, llora desconsoladamente pues sabe que a su familia, muy católica y de misa, no le va a gustar lo que les tiene que decir. Su padre le pregunta: Donde estuviste tanto tiempo, sin siquiera escribir? Desgraciada!, ¡No sabes cuanto ha sufrido tu madre! -Perdón, papá, pero es que me he vuelto prostituta... -¿Como?, ¿Que?, ¡Lárgate inmediatamente de esta casa! -¡Desvergonzada, inmoral, perversa, mala hija. Sabes perfectamente que en nuestra casa somos católicos practicantes!. Sinvergüenza, no te quiero volver a ver...!. -Si papá, ya me voy... lo siento, te comprendo, sabia que ustedes no me aceptarian y solo vine a dejarle a mamá este abrigo de mink y a darle las escrituras de una casa en la Riviera Francesa , una cuenta de 500.000 dólares para los estudios de mi hermano y a ti papito... este reloj Rolex con diamantes y también a entregarte estas llaves de un Porche Turbo último modelo, que está afuera en la puerta... -Hijita..., ¿En que dijiste que te has convertido? -En... prostituta, papá. -Uuufff! Que susto, había entendido ¡PROTESTANTE!, pasa cariño, pasa...
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lunes, 22 de febrero de 2010
Malentendido
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